martes, 15 de abril de 2008

malditos pokemones




Si no te sientes parte de la sociedad que viste de terno junto a un sin fin de responsabilidades, entonces la manera de solucionar el problema es pertenecer a una “tribu urbana”. Son ellos quienes reciben a todo tipo de personas que se sienten diferentes al resto, que su filosofía de vida es distinta y que necesiten de una vía de escape con urgencia. Desde cabezas rapadas, hasta los famosos y últimamente tan nombrados Pokemones, han nacido en esta sociedad que ya nada de monótona y conservadora tiene.

Si es moda o ideología lo cierto es que existen y que hemos tenido que aprender a convivir con ellos, desde los pelos, ropas estéticamente particulares encontramos en la sociedad. Sólo bastó que un grupo de adolescentes sesenteros se aburrieran de los peinados bien engominados y las ropas formales que les imponían a usar, para que la adolescencia obtuviera un vuelco en la historia.

Jorge Bustos (15), residente de Maipú, señala que desde el momento que su chasquilla comenzó a crecer, que la plancha de pelo pasó a ser parte esencial del día a día, que su manera de bailar pasó a ser distinta al común del género, y que el hecho de ir a la peluquería con su padre pasó de moda, comenzando a adoptar una manera de vestir y de identificarse con él mismo. “Jamás pensé pertenecer a algún grupo. Cuando comenzó a salir la moda pokemona me identifiqué altiro, sentí que la onda iba conmigo y me da lo mismo lo que me digan los demás”, asegurando que el tema de alisarse el pelo y preocuparse de su estética “ya no es sólo para mujeres”.

Si bien existen diversos grupos, con variadas culturas y leyes internas, la más presente es sin duda la “Pokemanía”, moda que surge a medidos del 2004 y que es una mezcla de los movimientos Hardcore y Emo. Se pueden identificar por sus peinados al más puro estilo de las animaciones japonesas, sus rostros plagados de pearcings, pantalones a medio trasero que dejan ver parte de su ropa interior y zapatillas anchas tipo skater. El reggeatón es infaltable en sus mp3, y sus carretes traen de vuelta la apertura dominguera de distintas discotheque, que ofrecen el perreo, hasta no más allá de las 21.00 hrs. “Lejos es lo mejor del movimiento pokemón, es demasiado pulento que los domingos abran las discos para nosotros, lo pasamos de vio ponciando toda la tarde” comenta Marcelo Rivera, quien se encuentra junto a Bustos, esperando que abran las puertas de la discotheque Punta Juarez, ubicada en la comúna de Maipú, refiriendose a poncear, lo que en simples palabras es besar a más de una persona en la misma tarde.

Ponceando en Maipú

15.38 hrs. Y el frontis de Punta Juarez, no da a basto, las ganas de ingresar a al local es evidente, cada vez llegan más y el ambiente se hace más urbano. Pelos lisos, chasquillas teñidas, muchas pulseras fluor, y una guerra de féminas por tener más pinches en sus cabezas, es lo que marca las tardes de domingo. Con sólo tener $1.500.- puedes ingresar a la capital de pokelandia, como se refieren cuando hablan del local.

“Vengo a poncear, espero toda la semana este día, mi viejo me viene a dejar y a buscar, en ese sentido no hay drama. Con mis compañeras nos juntamos en la entrada y nos tomamos unas chelas antes de ingresar, ya que adentro no venden copete” afirma Alejandra Fuenzalida, estudiante de segundo medio.

Claramente el cheack to cheack de nuestros abuelos y el olvidado General junto a Sandi y Papo se quedaron en el pasado, niñas meneando el trasero sin importar exhibir sus cuerpos, excitan a los pokemones que ansiosos se encuentran por poncear. Al parecer, la sensualidad quinciañera ya es común dentro de este círculo, a pesar de su corta edad, el pudor no es parte de su vida, lo que años atrás niños de esa edad no se atrevían ni a pensar por verguenza, hoy es pan de cada día.

“La conducta que tienen los jóvenes se debe a una apertura sexual, esto quiere decir que los chicos comienzan a descubrir su sexualidad a más temprana edad. De ahí es que derivan los bailes más eróticos, más sensuales y más provocativos”, cuenta la Sicóloga María Angélica Rojas.

Farándula pokemona

Dentro de Latinoamérica Chile es el país con mayor cantidad de usuarios que tienen una cuenta en Fotolog.com. La tendencia comienza a cundir cuando se dan cuenta de que las vidas ajenas son bastantes entretenidas y en algunas ocasiones más que las propias. Los pokemones hacen una marca en este mundo virtual, exhibiendo sus vidas mas allá de lo que se acostumbraba. Fotografías con style, como ellos las llaman. Poca ropa, mucho brillo, muchas estrellas, mucha sensualidad y hasta un modo de escribir peculiar, en donde la H, X y Z son infaltables, es lo que hace que estos chicos tengan como parte de ellos el Fotolog.

Si ve chicas en fotografías semidesnudas, sólo tapando sus pechos, no se asombre, esto también es parte de ser un pokemón con todas sus letras, ya que la sensualidad marca la pauta para ser uno de ellos. “Nuestro cuerpo es hermoso, no nos avergonzamos, además igual uno es más pro si tienes buenas fotos y como Fotolog es gratuito sólo puedes subir una foto diaria, por eso contratamos la Cámara Gold, que nos permite subir varias al día y a la hora que queramos” asevera Estefanía Reyes.

Pesadilla urbana

Si bien estos chicos pokemones disfrutan de sus raros peinados y sus locos bailes sensuales, hay quienes se oponen a esta “nueva generación”, es así como Felipe Herrera (25) no tolera que las nuevas generaciones transgredan los limites, “Encuentro que todo pasa por un tema de madurez, en un tiempo cuando crezcan se aburrirán de vestirse así y después se reirán de esa etapa de su vida… espero” puntualiza algo irónico, este estudiante de Ingeniería Comercial de la Chile.

Bustos comenta que a sus padres no les hace mucha gracia su manera de vestir y de peinar, pero que con el tiempo se han ido acostumbrarlo a verlo así ya no lo molestan tanto con que se vista “normal”. Pero ¿Qué es normal?, la sicologa Rojas señala que en la adolescencia el concepto de normal es muy subjetivo, los chicos sienten normal lo que a ellos les acomoda “y mientras ellos lo sientan así lo que sus padres piensen los tiene sin cuidado”, añade además que hay que recordad que a esa edad es muy común hacer todo lo contrario a lo que los padres digan.

Se puede decir que es sólo una moda, para quienes lo miran de afuera no son más que personas tratando de llamar la atención, “Son niñitos desorientados que no saben lo que quieren y menos lo que hacen, su tipo de diversión excede los limites del normal de los preadolescentes entre 12 a 17 años” comenta Isidora Cruz, apoderada del colegio The Kent School, Providencia.

La diversidad esta a la orden del día, esta claro que existen diversos grupos y orientaciones, lo importante es aprender a vivir en armonía y saber tolerar las diferentes culturas a las que nos enfrentamos actualmente. Quizás muchos de estos adolescentes idolatraron, gozaron, bailaron y hasta fueron fans de la mítica música pop, talvez el día de mañana la pokemanía sea uno más de sus gustos y adicciones que quedaran en el recuerdo.