lunes, 27 de octubre de 2008

¿Quién vio mañana?

Por Cecilia Rodríguez U.

Cuanta confusión tiene que afectarme, que hasta en el molesto ruido de la ciudad encontré sosiego a mi cuerda locura, que poco a poco me tortura.
Hoy te volví a pensar. De esa manera que me desespera, me angustia, me quita libertad y hasta me cuesta respirar. De esa manera que duele pero que no se puede evitar.
El sol se había puesto y las luces de la capital comenzaban a brillar. Mi alma estaba llena, pero no era precisamente paz, el llanto se asomaba, casi imposible de controlar. La lógica y el destino se burlaban de mí, ni los juegos de los niños me hacían sonreír, definitivamente, la escena más patética que antes jamás viví. Tan sólo me cuestionaba... ¿habré estado yo completa, antes de conocerte a ti?
Cerré los ojos y apoyada en la baranda del balcón, me refugié en la algaraza capitalina, sintiendo cómo lentamente la contaminación acústica, del gran Santiago, se mezclaba con mis males alejándomelos.
Entonces, dejé caer una lágrima, soltando en ella lo último de frustración que había en mí. Resolví que nunca sabré si antes estaba completa, pero sin dudas mi mundo dio un giro después de ti, da igual si fue para mi bien o pesar, como fuese, no es más que mi realidad. Porque si bien, no quiero, mi subconsciente prefiere pensar… Lo que hoy sonó como una melodía colmada de frustración, mañana podría ser otro tipo de canción.
Después de todo… nunca he oído de alguien que haya visto mañana.