martes, 21 de octubre de 2008

Vivir sin ley

Por Cecilia Rodríguez U.

Alguien dijo que la vida es impredecible. No hay nada más cierto, un día estás arriba, al otro abajo, un día tienes el control de tu vida, la llevas en la dirección que quieres, la que estimas correcta y de repente… paf! Basta sólo estar en el lugar y el momento, no sé si acertado o equivocado, pero el punto es que con el hecho de estar ahí, pierdes todo control sobre tu vida y en vez de llevarla por la dirección que querías, estás siendo llevado por ella hacia un destino desconocido.
Pero a pesar de esos repentinos cambios, todo lo que pueda pasar está en una simple decisión, en un acto de un segundo, porque talvez la vida te esté llevando en este momento pero tú puedes parar, quedarte a medio camino e intentar encontrar la vía que tú mismo forjaste. O bien, puedes dejarte llevar, aferrarte al ahora y no pensar en lo que viene, no preocuparse de si es bueno, si es mejor o si es un gran error, sólo vivir.
La decisión es nuestra, tan personal y tan complicada que no se puede compartir, miles de aristas afectando la decisión, planes que pueden no realizarse, personas que puedes herir, todo resumido en un solo gran factor, el miedo… Tantas buenas oportunidades que nos habremos perdido por el temor de no saber a qué vamos, de no tener nada seguro, nosotros y el afán de querer saberlo todo, de tener todas las respuestas. Buscando en eso la valentía para hacer las cosas.
Pero es una valentía falsa! Hacer algo sin correr riesgos, no es ser valiente, ir a la segura en algún asunto no tiene nada de valeroso, al contrario, es la más puta cobardía, es auto represión. Hay distintas maneras de ver la vida, y también de vivirla, todo es respetable, sigamos esa famosa y empírica ley del “vive y deja vivir”.
Si tú eres uno de esos maniáticos del control sobre todo, de esos cuerdos compulsivos que se desviven por saber los porques de la vida, de esos que quizás ni le quitan el plástico que cubre la pantalla del celular, para que no se raye y hasta lo guardan en un bolsito especial, para que no le pase nada. Creo que así no se vive la vida a concho como se puede vivir, el miedo los vence a cada momento.
Yo lo primero que hago es quitar el plastiquito del celular, se me raya, se estropea, lo guardo en mi bolsillo, cuando recuerdo guardarlo, se rompe o se pierde y???, la vida sigue igual, talvez no tomo las mejores decisiones, hago las cosas sin pensar, talvez me cuesta tanto planificar un futuro cercano que, todos los días cambia mi mañana, quizás me importa tan poco proyectarme que, me enamoro con total facilidad de la primera persona de ojitos tiernos que me sonríe.
Me equivoco, lloro harto, quizás hago daño, aprendo de los errores, me ha tocado pedir perdón y he crecido, pero jamás me he tenido que arrepentir de lo que fue, ni de lo que pudo ser. También tengo miedos, pero ningún miedo es insuperable y es rico vencer el miedo, es rico sentirlo, de lo contrario sería muy fácil y fácil no sirve!, tiene que costar, tiene que doler, así se disfruta con más ganas la vida.
Y es que la vida es tan corta, para qué planificar si puede que mañana mismo deje de existir, mejor vivir, deleitarse, pelear, conocer, luchar, jugar, amar!!! Por la cresta que nos hace falta amar, si amaramos un poco, tan sólo un poco más, el mundo hoy sería muy distinto.
Yo tomé mi decisión, me dejo llevar, da igual si el viaje me costará o si en algún momento sufriré, nada importa porque ningún sufrimiento será más grande que la alegría de vivir con ganas, sin represiones ni autocensuras, segura de mi misma y procurando no lastimar a nadie, una vida sin excesos y sin ningún control, ni planificaciones. Porque la vida es eso que nos pasa mientras estamos haciendo otra cosa.
Te invito a un viaje infinito y sin rumbo, te animas?