Antes, apenas había oído hablar de ti, eras tan sólo una más entre las millones de personas que habitan este planeta, una persona más de la que no tenia porque saber, jamás esperé verte, conocerte, acercarme, llamar tu atención, hablarte; ese día sólo andaba por la vida como siempre, con ganas de pasarlo bien, sin más aspiraciones que tener un buen momento en grata compañía.
Pero de la nada llegaste, o llegué, ya no lo recuerdo. El caso es que te vi, entre tanta gente, te vi. No se si fue mi imaginación o de verdad nos miramos, basto sólo eso, una simple mirada tuya para caer, ya nada fue como pensaba, mi seguridad se volvió inestable, mi mundo, ya enredado por si solo, se puso de cabeza, y es que…
Tu sonrisa, un tanto tímida, pero segura. Tu mirada un poco esquiva, pero presente. Tu caminar arrollador, pero compuesto, me mató!, todo de ti me encantó. El mundo se podía caer a mí alrededor y yo no me hubiera dado cuenta y si me daba cuenta, de seguro poco me importaba, y es que la mejor creación de Dios estaba en frente mío, tanto derroche de perfección no tenia explicación, ¡si ya hasta me hizo creer en Dios! Ahora que lo pienso, creo que perfectamente podría ser él mismo quien se personifico en ti y me enamoró.
Olvidé mi nombre, de donde venia y sobre todo hacia donde iba. Por ese momento que, me cuentan fueron horas, para mi parecieron tan sólo minutos, tú fuiste el centro de todo, bastaba que me hablaras y te bajaba el sol ó te llevaba a la luna y si eso no alcanzaba para tanta belleza, era capaz de producir un eclipse, con tal de robarme tu atención y sacarte una sonrisa.
Desde ese día te pienso, no tengo claro que fue, cómo pasó. No se, si estuvo bien, o me faltó valor para tratar de explicarte en ese instante todas las emociones que me hiciste sentir. Talvez sólo lo soñé, quizás tu ni siquiera te fijaste, posiblemente esos ojitos tan llenos de dulzura nunca se detuvieron en mi.
Mi gran imaginación me hizo caer en una trampa, me enrede sola, y no pude salir. Pero de ese día te pienso, de ese tan sólo deseo que mi mirada perdida, se vuelva a cruzar con la tuya. Ya no me importa si no es de verdad y nada fue real, de todas maneras otra vez me harás soñar…
Pero de la nada llegaste, o llegué, ya no lo recuerdo. El caso es que te vi, entre tanta gente, te vi. No se si fue mi imaginación o de verdad nos miramos, basto sólo eso, una simple mirada tuya para caer, ya nada fue como pensaba, mi seguridad se volvió inestable, mi mundo, ya enredado por si solo, se puso de cabeza, y es que…
Tu sonrisa, un tanto tímida, pero segura. Tu mirada un poco esquiva, pero presente. Tu caminar arrollador, pero compuesto, me mató!, todo de ti me encantó. El mundo se podía caer a mí alrededor y yo no me hubiera dado cuenta y si me daba cuenta, de seguro poco me importaba, y es que la mejor creación de Dios estaba en frente mío, tanto derroche de perfección no tenia explicación, ¡si ya hasta me hizo creer en Dios! Ahora que lo pienso, creo que perfectamente podría ser él mismo quien se personifico en ti y me enamoró.
Olvidé mi nombre, de donde venia y sobre todo hacia donde iba. Por ese momento que, me cuentan fueron horas, para mi parecieron tan sólo minutos, tú fuiste el centro de todo, bastaba que me hablaras y te bajaba el sol ó te llevaba a la luna y si eso no alcanzaba para tanta belleza, era capaz de producir un eclipse, con tal de robarme tu atención y sacarte una sonrisa.
Desde ese día te pienso, no tengo claro que fue, cómo pasó. No se, si estuvo bien, o me faltó valor para tratar de explicarte en ese instante todas las emociones que me hiciste sentir. Talvez sólo lo soñé, quizás tu ni siquiera te fijaste, posiblemente esos ojitos tan llenos de dulzura nunca se detuvieron en mi.
Mi gran imaginación me hizo caer en una trampa, me enrede sola, y no pude salir. Pero de ese día te pienso, de ese tan sólo deseo que mi mirada perdida, se vuelva a cruzar con la tuya. Ya no me importa si no es de verdad y nada fue real, de todas maneras otra vez me harás soñar…