lunes, 27 de julio de 2009

El trono del Pop quedó sin rey


Sin dudas, la muerte de Michael Jackson causó gran conmoción y controversia en el mundo entero. Mientras sus fanáticos más fieles lloraban su partida, sus detractores se dedicaban a difamar su mal hábito, casi adicción, de jugar con niños pequeños.
De especular, se pueden especular muchas cosas, lo fehaciente es que jamás se comprobó que Jackson fuera pedófilo, como se le acusó en más de una ocasión. Y como siempre he creído en eso de… “se es inocente, hasta que se demuestra lo contrario”, no creo que Michael haya sido pedófilo, pero sí creo que fue un hombre con un trauma muy grande, el cual le impidió ser una persona normal.
Más allá de sus traumas o defectos, prefiero recordar al rey del pop como eso, el genio que innovó en el área musical como ningún otro, el artista que rompió barreras y se convirtió en una leyenda. El hombre que no tuvo miedo de mostrarse al mundo tal cual era, modelo de vida para muchos, ídolo musical para mí.
Y es que Michael de ídolo lo tenía todo: un talento desbordante del que hizo gala desde los cinco años, un histrionismo en el escenario que nadie más ha podido superar, un corazón enorme al estar siempre contribuyendo con la paz mundial. Marcó hitos tan importantes como; ser el primer artista afroamericano en estrenar su video clip en MTV (“Thriller”) y ser el único cantante que sigue vendiendo entradas para un concierto después de su muerte (para la gira que haría este año).
Artistas de esa calidad quedan muy pocos. Hoy en día la mayoría de los grupos musicales son experimentos pre-fabricados, producidos para vender discos a base de estilos y maquillajes extraños, cosa que los jóvenes compran y desechan al poco tiempo. En cambio músicos de tomo y lomo que componen, interpretan y crean sus propias coreografías están en extinción.
A Jackson se le persiguió mucho por su singular manera de ser y de llevar su vida. Pienso que ya es hora de dejarlo tranquilo, de quedarnos con sus grandes aportes culturales y permitir que se vaya en paz y serenidad, así como él luchó porque fuera este mundo, un lugar sin violencia y de tolerancia.
El jueves 25 de junio de este año, dejó de existir el máximo exponente del Pop. Aquella tarde, el trono que ocupaba Michael Jackson en la música quedó vacío. Luego de eso, mucho se ha hablado de que Justin Timberlake, puede ser el siguiente en ocupar aquél puesto en el mundo del Pop. La verdad… Dudo que así sea, muchos artistas pueden hacer el intento, pero un genio como Jackson pasa sólo una vez en la vida. Benditos quienes pudimos disfrutar de su música.
Michael Jackson descansa en paz.

lunes, 8 de junio de 2009

Amores improbables

La real academia, define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puesto a escoger, a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David le ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que Soda Estéreo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió. Gonzales ad portas de una final en Roland Garros, una mujer Presidenta, Madonna incluyendo a Chile en su gira mundial. El amor, las relaciones, los sentimientos… No se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables. Porque lo improbable es… por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones, de que pase… vale la pena intentarlo.
L.H.D.P.

martes, 24 de marzo de 2009

CARTAGENA VIVE EN FANTASILANDIA

Por Cecilia Rodríguez U.

En Santiago tenemos el atractivo parque de diversiones, Fantasilandia. Lugar que hace años reúne a jóvenes que disfrutan de los juegos adrenalínicos. El reemplazo perfecto de un Ritalín, ya que basta sólo dar una vuelta en alguna montaña rusa y hasta el más inquieto y diablillo de los niños queda como un lindo y tierno querubín.
Pero resulta que hoy en día este famoso parque de atracciones se ha convertido en una especie de submundo, el epicentro de toda la flaiterìa capitalina y de sus alrededores.
Todo tipo de flaites se pueden encontrar en este lugar, desde el que tiene un look al más puro estilo Daddy Yankee, es decir, pantalones anchos, camisetas de basquetbolistas, jockey de ala grande y parafernálicas zapatillas que jamás pasan inadvertidas, hasta el que simplemente por motivo del calor, opta por andar con la guata al aire a vista y paciencia de todos los allí presentes.
Es tanta la cantidad de flaites reunidos en aquel recinto que perfectamente se puede pensar que hay una suerte de descuento, tipo dos por uno, “entran dos flaites por el precio de uno”.
Fue tal mi asombro, la última oportunidad que fui, de encontrarme con tantos de estos peculiares personajes, que por un momento creí que me encontraba en medio de la playa de Cartagena, en donde ellos son amos y señores, de hecho -ahora que lo pienso- en Fantasilandia también lo eran. Se creían los dueños del lugar, no respetaban filas, ni personas, se garabateaban de un extremo al otro y si algo no les parecía, no dudaban en darse golpes.
Era tal cual se muestra en la televisión, los flaites veraneando en las playas de nuestro litoral central, sólo que en esta ocasión les faltaba el mítico melón con vino.

martes, 10 de marzo de 2009

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¿Quién eres? ¿Qué misterios se rebelarán cuando la espera termine? ¿El desenlace de tanta expectación será el fin de mi camino? Mil preguntas así atormentan mi pensar, pero ya decidí dejar de lamentar.

La vida es más que un ir y venir de miradas poco furtivas, de sonrisas cómplices y de ese sutil flirteo que expele señales erróneas y un tanto peligrosas.

Puede que yo haya interpretado todo mal, puede que tú sólo quisieras jugar. De ser así te advierto, acostumbro principalmente a ganar.

Y… pensar que me habría entregado como un delfín se entrega al mar y como un niño a su libertad. Te hubiese enamorado de mi perfecta imperfección y te hubiera enseñado a amar a mi manera únicamente peculiar.

Pero la paciencia en mi no es ciencia y la espera me aturde y desespera...

Tal vez te encuentre otro verano, al son de la las melodías contagiosas de moda, en aquel lugar lejano…

Pero si te lo preguntabas… sí, yo en ti pensaba.